AITA DONOSTIA - UN PADRE AGRADECIDO

La creación es condición divina y sólo los genios participan de esa condición. Pero los genios son escasísimos, si recuperamos la acepción original del vocablo.


Hoy día nadie discute que el P. José Antonio de San Sebastián (Aita Donostia) era un artista genial. Para cualquier alma sensible es una fortuna asomarse a su obra con asombro y fruición: toda ella suculenta, refinada, exquisita; jamás una línea mediocre, una página vulgar o unos arpegios de relleno. Y esa sensación de delicia y de fragancia suprema parece percibirse más intensamente en piezas breves que vamos a tener la fortuna de escuchar muy pronto: las esencias exquisitas en pomos reducidos.
Como sus paisanos guipuzcoanos Txillida y Oteiza -¡qué tres artistas geniales!- que seleccionaban minuciosamente sus materiales, así rebuscaba el P. Donostia sus poemas, odas y melodías: cuando intuía la vena popular auténtica la trabajaba primorosamente cual perla preciosa, hasta engastarla en un acompañamiento de pedrería bellísima: joyas riquísimas cinceladas en trance creativo, con cariño y devoción, que brotaban entre sus dedos con sencillez y naturalidad al mismo tiempo. Su inspiración debió de ser prodigiosa si nos solazamos en su ingente obra producida en breves años, en medio de una actividad variada, incansable.


Lo mismo echaba mano de poesías catalanas o gasconas, melodías de Iparralde o silbidos de boyeros baztaneses: era incansable rebuscando, escuchando, comparando. Para él tan precioso era el sonsonete monódico de una abuela de Gartzain que los versos primitivos de la Pléyade francesa, de Pierre de Ronsard, como podréis degustar y paladear en los nuevos ramilletes. Cualquier material auténtico se transformaba en oro brillante en la alquimia misteriosa de sus dedos mágicos.


Tuve la fortuna de convivir con él varios años, recibir sus lecciones siempre curiosas y verlo trabajar: entre sus rezos, sus visitas numerosas y viajes continuos, siempre estaba dispuesto en trance de producción, de crear infatigablemente: parecía inspirado todo el día, como un profeta. Y, sin embargo no vivía ensimismado ni ausente: al contrario, era un gran comunicador, de relaciones humanas fáciles, de una gran simpatía y sentido del humor nunca desmentido, con un tinte de ironía sutil y socarrón que no atropellaba jamás. Siempre acariciaba proyectos nuevos, ilusión de arreglos y versiones diferentes, composiciones en perspectiva, sueños. Pero para mí su personalidad musical, su esencia artística y privilegiada era que percibía la música en todas partes en el correr del arroyo que pasaba junto a la gruta de Lourdes, en el andar acompasado de un labriego o en la sonrisa espontánea de unos niños: la armonía embargaba su alma, el equilibrio artístico sedaba sus perplejidades y la música se ensoñereaba de toda su vida. Era, en verdad, un genio musical.

 

AITA DONOSTIA Memorias de un discípulo agradecido.Artículo del D. Joseba Balenziaga- P. AGUSTÍN DE ZUMAYA-SACERDOTE CAPUCHINO

 

EL 29 DE DICIEMBRE DE 1910 SE JUGÓ EL PRIMER PARTIDO  OFICIAL DE FOOTBALL EN EL COLEGIO DE LECÁROZ

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Confesiones arrancadas a Fray Félix de Arraiz (Fray Miseria), y albaranes del Gran Bazar Ayany de San Sebastián (compra de balones reglamentarios), demuestran que ya desde el  año 1898 hasta 1907 los niños seráficos de Lecároz realizaban sus pinitos  en este novedoso deporte del football. El propio Fray Félix, hábil artesano, se encargaba de reparar el deterioro de los pelotones.

Otro dato a tener en cuenta, es que en el año 1898 se construyó el ala derecha del edificio con los frontones y el patio de recreo. El Rdmo. P.Llevaneras, no necesitó ser deportista, sino genial educador, para anticiparse a su época y logró hacer de un marjal, un  patio de juego más acomodado. Este tenía tan eficiente sistema de drenaje que, a las dos horas de haber cesado la que fuera lluvia torrencial, podían saltar los equipos al campo sin miedo de charcos ni de baches.

Parece ser, que el inicio de este  deporte vino al Colegio de Lecároz desde Irún,  por su proximidad con Francia, país en el que se introdujo  antes que en España.

El 29 de diciembre de 1910, el cronista P. Emiliano manifiesta “Después de comer se jugó un gran partido al pelotón con equipos formales (por primera vez) y los jugadores saborearon una exquisita tortilla; y los demás, chocolate”.

En sus inicios, los partidos solo se realizaban dentro del Colegio. No olvidemos que era un internado, y desde septiembre hasta junio no retornaban los colegiales a sus domicilios.

El 3 de marzo de 1912 se disputo  un “Interesante partido de foot-ball entre navarros y guipuzcoanos. Estos apuntaron dos goals y uno aquéllos (ACL , Crónica P. Emiliano)  

Se compran a la firma “William Shilock”  de Birmingham 18 balones, por  9 libras y 9 chelines, que se resolvieron con los gastos de envío y aduana, en 300 pesetas y 52 cts. (facturas  año 1912).

El P. José Miguel de Aldaz será el entrenador, en campo de tierra y en campo de hierba (prados del Colegio), y el seleccionador del equipo titular. Fue este padre el impulsor de realizar competiciones fuera del Colegio, alegando “que hacen menos aburrido el encierro”. Esta iniciativa no tuvo en un principio el beneplácito del Superior Provincial “¿Qué impresión harán unos religiosos en el campo de futbol? Tampoco los niños, en bullicio apasionado, van a ver y oír cosa de edificación”.

La argumentación defensiva fue: los muchachos de Deusto han jugado y juegan con equipos de primera en S.S. Irún y Bilbao, y les acompañan los padres jesuitas que aplauden y animan a los suyos. Para el futuro se acuerda: “ Prohibimos que los colegiales sean enviados a tomar parte, a representar, fuera del Colegio, partidos de football y demás deportes, sin licencia, in scriptis, del P. Provincial”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                Equipos del Colegio de Lecároz de la década de 1912-1918

 

 

La Real Federación Española de Fútbol no nacería hasta 1913 y la selección española disputó sus primeros partidos con motivo de los Juegos Olímpicos de Amberes, en 1920.

El 26 de abril de 1920 se juega contra el Real Unión (campeón de España 1918), que triunfa holgadamente, en partido muy entretenido; y se cosechan triunfos sobre el Burladés y sobre el Lagun Artea de Pamplona.

El 24 de octubre de 1920 juega su primer partido el C.A. Osasuna contra una selección militar. En la alineación del Osasuna figuró el ex colegial Francisco Altadill (1912), el cual participó también en la primera junta de la entidad como secretario...

 

El 2 de abril de 1923, lunes de Pascua, se enfrenta el Colegio con el Osasuna, (hojas volantes a todo color y recia tinta, por cafés y bares; entradas de tribuna a 2,15 pesetas; paseo 1,15; paseo general; padres profesores, tribuna gratis). Resultado, Colegio de Lecároz 2- Osasuna 0 (jugado en el campo de San Juan) .La señora Vda. De Muguiro, madre de uno de los célebres futbolistas de la escuela de “Aldaz”, les obsequia rumbosamente en el Hotel Quintana.

Fue el día que mejor jugó nuestro equipo, a pesar de encontrarse con un campo blando y de mayores dimensiones que el del Colegio, y con un público extraño.

 

 

El equipo lo formaron:

Vergara

Huarte, Oria,

Basterra,Ortueta,Ariz

Movilla,Arrizabalaga,Alza,Muguiro,
Eugui

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Del Colegio de Lecároz salieron excelentes jugadores, llegando algunos a ser internacionales, también hubo entrenadores en primera división, y hasta un árbitro internacional.

No se mencionan sus nombres debido a que la  cantera de jugadores de renombre que desde Lecaroz fueron nutriendo, en sus más de 100 años de existencia ,  a los diferentes equipos (Osasuna , Real Sociedad, Real Unión , etc…) es muy extensa.

Debido a la cantidad, es muy difícil nombrar a algunos sin cometer  injusticias. 

TRANSMISOR DE TELEGRAFÍA

 

Cuando aterricé por La Universidad de Navarra ,
allá por el 2000. comprobé 
que  en una vitrina,
junto a la secretaría de la Escuela , figuraban 

distintas piezas que inmediatamente identifiqué
como procedentes de Lecároz. 

Estaban estéticamente muy bien expuestas,
aunque sin ningún criterio 
funcional o científico.

 

Resaltaba el enorme carrete de inducción de 
Rhumpkorf, lo que me dio la 
idea de proponer
poner en marcha algo de lo que allí había....
Pero me 
faltaban piezas del rompecabezas.

 

Hablé al máximo nivel y me condujeron hasta el resto del material, mucho del cual estaba todavía en cajas, aunque seguían (siguen) faltando muchas piezas importantes. Se hallaba mezclado con material del laboratorio de química ¡Incluidos algunos reactivos todavía precintados!

 

Propuse la reconstrucción de un primitivo transmisor de telegrafía sin hilos, de tipo chispa, tal y como fue utilizado por Eugene Ducretet, constructor de material cenífico ( París) y suministrador habitual del

Colegio ( por lo que he comprobado). ¡ Lo podía haceR con piezas absolutamente originales de 1898!.

 

Así lo hice, arreglando y recuperando partes averiadas en mi laboratorio casero, y el viejo dinosaurio de transmisor despertó y volvió a emitir, experimentalmente y por tiempo muy controlado, en nuestro laboratorio de Radiocomunicación de Miramón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gustó tanto la operación que se hizo un lugar ex profeso para él en el hall de la Escuela, donde permanece hoy día en perfecto estado de uso y mantenido adecuádamente. Éste está salvado.

 

Recientemente se está llevando a cabo una remodelación de la zona donde se hallaba la vitrina general de física y el ex-rector me ha pedido que colabore ( o sea, que me encargue) de devolverle el lustre y brillo que se merece.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hay algunas piezas que están desligadas del lote general y adornan algún despacho o zona noble de la Escuela. Esto tiene peor pronóstico...Creo que incluso se desviaron algunas a Pamplona...( Hace ya mucho tiempo). Sospecho que otras puede estar en un museo de la facultad de Información. Tened en

cuenta que cuando se produjo el legado, no existía la carrera de Telecomunicación en Donosti y todo aquello que olía a telégrafo, comunicación cosa parecida es posible que se fuese para allí...

 

Os adjunto la nota de prensa en la que se comento a "resurección" del transmisor (D.V.) . En ella hice mención explícita al Colegio. Añado fotos de la etapa de reconstrucción y "pruebas" en el laboratorio

 

En cuanto tenga oportunidad os envíaré fotos del estado actual del transmisor ( compuesto por varias piezas del Gabinete de física), tal y como está expuesto en el hall de Tecnun, en Miramón.

Hace 106 años la torre Eiffel salvó la vida… Artículo de El Diario Vasco

 

Lejos de lo que pudiera suponerse, es una auténtica casualidad que hoy día podamos dar por obligada la visita a la torre Eiffel cuando acudimos por primera vez a París en visita turística. Los estudiantes de Ingenieros de Telecomunicación de Tecnun (Universidad de Navarra) tienen una peculiar manera de rendir homenaje a quien hizo que esto fuera posible. A quién fue su salvador, hace 106 años, precisamente, en este mes de noviembre.

 

París 1998…La ciudad se repone de su flamante Exposición Universal que le ha dejado como residuo una construcción “fea, antiestética, y sin utilidad alguna”, en la opinión unánime de los gestores urbanísticos de la época. Y es que la gigantesca torre de acero construida por el ingeniero Gustave Eiffel, lejos de proyectarse como una imagen inseparable de la Ciudad del Sena, sólo era considerada como un oportunista homenaje al progreso, no exento de algo de soberbia, y cuya razón de ser desaparecía con la clausura de la propia Exposición. La enorme estructura de vigas y pernios constituía un canto a la tecnología de construcción metálica, tan perfeccionada en las postrimerías del S XIX a causa del espectacular despliegue del ferrocarril, exponente indiscutible de la revolución industrial que caracterizó al siglo que terminaba.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Su demolición estaba ya decidida, ante el  profundo disgusto de su creador, que no cesaba de buscar una razón de peso para eludir el desgraciado fin asignado a su obra maestra. Eiffel intentó utilizar la ventaja de la altura de su torre para experimentos de balística, de física… pero ninguno fue lo suficientemente determinante como para cambiar su destino: el almacén de chatarra.

Sin embargo Eugene Ducretet, inventor y constructor de material científico de París, estando al corriente de los experimentos recién realizados por Marconi, decidió, por su cuenta y riesgo, realizar un experimento de transmisión de telegrafía sin hilos entre el tercer piso de la Torre Eiffel y el Panteón. Una distancia de unos 4,5 Km. El experimento, público, que tuvo lugar el 6 de noviembre de 1998, fue un notable éxito. La malicia de nuestro inventor le alcanzó como para invitar al evento al capitán G. Ferrié, quien inmediatamente intuyó la importancia militar del reciente descubrimiento para la comunicación entre el mando de las tropas y el frente.

 

Experimentó en el tercer piso de la Torre Eiffel el 6 noviembre 1998- Ducretet, Ferrié y un ayudante

Ante este inesperado giro de los acontecimientos, el propio Eiffel se apresuró a pagar de su bolsillo el primer transmisor de TSH (telegrafía sin hilos). La torre se convirtió, así, en el primer “pirulí” del mundo moderno y su vida quedó definitivamente garantizada, gracias a su utilidad como de torre de radiocomunicaciones, función que no ha abandonado hasta nuestros días, en los que - ¡Quién lo duda!- ya no lo necesita para su supervivencia.

Casualmente, Ducretet no nos resulta del todo ajeno. En su calidad de fabricante de material científico, fue el proveedor preferente del, para muchos añorado y desaparecido, Colegio de Lecároz, cuyo gabinete de física contaba con algunas las mejores piezas de su catálogo. Al cerrar el Colegio definitivamente sus puertas, el citado material fue transferido a la Universidad de Navarra. Se trataba de instrumental científico de uso general en los laboratorios de física de la época de su adquisición. ¡Precisamente el mismo que empleó Ducretet en su demostración!.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Transmisor Ducretet  1900. Algo mejorado con respecto al de 1998

El que escribe estas líneas, exalumno de Lecároz, y hoy involucrado en la docencia de Ingeniería de Telecomunicación que se imparte la citada Universidad, recordaba la existencia de cierto material potencialmente utilizable en una hipotética recreación del famoso experimento.

Con la convicción que también en el mundo científico debe haber algún lugar para el romanticismo, contagió a un grupo de alumnos de telecomunicación el interés y el reto por poner en orden de marcha, con material original debidamente restaurado, el transmisor que hace 106 años salvó a la Torre Eiffel de su inminente demolición.

Y el resultado está ya a la vista en el excelente laboratorio de radiocomunicación del que la Escuela Superior de Ingenieros dispone en sus recién estrenadas instalaciones del parque tecnológico de Miramón. Un montaje con ese ineludible aroma a material de época - Piezas de latón exquisitamente mecanizadas, cajas de maderas nobles con ingletes de impecable acabado,¡Tornillería de marfil!… - se encuentra allí en estado perfectamente operativo.

 Y, junto a él, el instrumental más moderno y avanzado: Funcionalidad, teclas, microprocesadores, … y plástico.

Desgraciadamente el receptor no ha podido ser reconstruido con el material recuperado. En su lugar, buscando el contraste, se ha utilizado el más moderno de los instrumentales para detectar y analizar las señales transmitidas… De cualquier manera - y también hay que contarlo - lo que realmente salvó la vida de la Torre fue, precisamente, el transmisor… pues el sistema jamás consiguió funcionar a la inversa, con el receptor en ella y el emisor en el Panteón, hecho al que se le dio la menor publicidad posible….Por si acaso.

 

                                                           Armando Muñoz Emparan

                                                           San Sebastián, 6 de noviembre 2004

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